Primera consulta en una clínica de fertilidad

Abril de 2019: siguiendo las recomendaciones de la ginecóloga, reservamos cita en una clínica de fertilidad en Asturias, que es donde vivimos ahora. Yo seguía con mis óvulos congelados en Madrid, pero nos parecía más sencillo ir aquí al lado de casa al menos para una primera toma de contacto y por las posibles pruebas que tuviéramos que realizar.

Era una clínica bastante nueva y la chica que nos atendió fue bastante amable. Recuerdo llegar a la sala de espera y ver un cartel que ponía “Todo comienza con un sueño” le hice una foto porque yo siempre he sido de creer en las señales y me dio muy buen rollo verlo.

Nos explicó que el primer paso era ver la permeabilidad de mis trompas y también que mi marido se hiciera estudios de la calidad del semen.

La verdad, una vez llegados a este punto me pregunté por qué esto no lo habíamos hecho antes. Es decir… antes de estar 4 meses en tratamiento con pastillas para hacerme ovular…y teniendo en cuenta que yo ya tenía 39 años. ¿no era mejor “ir con todo”? es decir, ver tanto mi reserva ovárica como la calidad del semen de mi marido, asegurarnos de que mis trompas eran permeables y si todo da ok, entonces ya medicarme? Supongo que si lo hacen así es porque lo más habitual es que cuando hay problemas sean de ovulación, pero no sé, en nuestro caso desde el principio dijimos que no nos importaba hacer las pruebas que fuesen necesarias. Al final, entre el año que nos mandó esperar el primer ginecólogo (en lugar de 6) más los 4 meses de tratamiento con el Omifin.. había pasado un año. Reconozco que la presión de la edad y de que parecía que cada vez había que hacer más pruebas y esperar más resultados me impacientaba un poco.