Congelación de óvulos

No me cansaré nunca de hablar de esta decisión que tomé porque la verdad, siendo algo caro, la verdad es que a mi fue algo que me trajo mucha paz mental y tranquilidad. Cada vez hay más mujeres que lo hacen, no obstante, sigue siendo un tema tabú, algo que no se suele contar, yo sin embargo se lo conté a casi todo el mundo que pude, porque me parece importante que las mujeres tengamos la información para podar tomar decisiones.

En mi caso lo hice en 2015, con 35 años, después de terminar con una larga relación sentimental.  Al mal trago que estaba pasando, se le sumó la incertidumbre de pensar si conseguiría ser madre algún día. No soy una persona que se enamore con facilidad, veía muy difícil conocer a alguien y llegar a una estabilidad tan grande como para plantearme tener hijos en pocos años. Llegué a la conclusión de que estar o no al lado de alguien no debía de ser un impedimento para conseguir mi sueño y empecé a plantearme el hecho de congelar óvulos por si en unos años, quería enfrentarme a la maternidad en solitario. Por aquel entonces vivía en Madrid y tenía un seguro médico por mi trabajo, así que busqué clínicas que estuvieran asociadas con el seguro, leí opiniones por internet y fue así como acabé en mi primera consulta en una clínica de reprodución asistida para informarme del proceso.

Recuerdo llegar a la sala de espera sola y ver a varias parejas esperando. Me sentía un poco mal y también insegura de si estaba precipitándome. No obstante, en cuanto le hice esa primera pregunta al doctor, me dijo que al contrario, que aunque se pudiera hacer más adelante, la edad ideal era entre los 30 y 35 años, así que si estaba tan segura, no debería posponerlo. Y así fue como salí de la consulta con un montón de información dentro de una carpeta con una foto de un bebé rechoncho y precioso que no dejé de mirar en todo mi regreso en metro a casa.

La foto del bebé que tenía la carpeta de información de la clínica y que aún guardo

Tenia mil dudas en mi cabeza, pero muy claro que por mi parte, no iba a dejar de hacer todo lo que estuviera en mi mano para, en un futuro, cumplir mi sueño de ser madre, fuese de una forma u otra.

¿Quieres saber cómo fue el proceso? Te lo cuento en la siguiente entrada.