Me dieron fecha para realizar la histerosalpingografía. ¿histero qué? te estarás preguntando si nunca has oído antes este palabro.
Pues no es más que un estudio de permeabilidad de las trompas de Falopio, ya que si alguna de las trompas no es permeable, las probabilidades de éxito de embarazo de forma natural (o incluso por inseminación artificial disminuyen mucho)
Normalmente se hace vía rayos X, aunque en la clínica privada a la que yo fui me dijeron que tenían una alternativa más sencilla e indolora que se realiza mediante un gel espumoso. Eso fue lo que me animó a hacer allí la prueba, aunque más tarde comprobaría que fue un error, ya os cuento por qué.
El proceso en sí fue muy sencillo, me echaron en una camilla y en todo momento iban monitorizando en una pantalla como cuando te hacen una ecografía. Te introducen el gel y en teoría, las trompas deben ir “dibujándose” hasta verlas claramente y comprobar que no hay ninguna obstrucción. Pues bien, en mi caso no se veían. Me dijeron tenía los intestinos por delante y que debía de tener bastantes gases (yo soy una persona estreñida por naturaleza) y no permitía que se viera bien, lo cual hacía que no pudieran darme un diagnóstico claro. No obstante, me dijeron que casi con toda probabilidad tenia obstruidas ambas trompas ya que los los ovarios si se veían y no tenían nada “recubriéndolos” y lo normal es que si el liquido hubiera pasado por las trompas de Falopio, se viera alrededor de los ovarios. Total, que salí de allí con un diagnóstico no concluyente, pero que me decía que a un 90% tenía las trompas obstruidas. Con este panorama, no podíamos intentar hacer una inseminación artificial (de hecho ya no me lo recomendaban por ser mayor de 35 años) así que su recomendación era ir directos a intentar fecundación in vitro.
Me sentí fatal. Eso podría explicar el por qué después de un año de intentarlo por nuestra cuenta, y 4 meses de tratamiento con Omifín, a pesar de conseguir la ovulación, era imposible que me quedase embarazada. Había que coger aire y seguir adelante. Como ponía el cartel en la clínica “todo comienza con un sueño”. Nosotros teníamos muy claro nuestro sueño y yo tenía mis óvulos congelados en la clínica de Madrid. Esto sólo era una piedra en el camino, pero seguiríamos adelante.
Mi marido también fue a hacerse el seminograma tal como nos habían dicho. Es un estudio cuya finalidad es evaluar la calidad del semen. Se analizan cosas como la cantidad, la morfología y la movilidad de los espermatozoides, para descartar problemas por la parte masculina.
Para hacer la prueba, tiene que haber un período previo de abstinencia de unos 3 a 5 días. Luego el semen se recoge por masturbación en un bote estéril. Lo ideal es hacerlo en la clínica (yo os lo recomiendo ya os contaré por qué), aunque en nuestro caso estaba muy cerca de casa y nos dijeron que si llevaba la muestra antes de media hora y manteniendo la temperatura corporal no había problema, así que mi marido decidió recoger la muestra en casa y posteriormente llevarla al laboratorio. En unos días nos dieron los resultados y nos dijeron que todos los parámetros eran buenos, así que por ese lado encantados. Seguíamos adelante. Como yo misma me marqué como mantra:
“cada día que pasa es un día que estamos más cerca de conseguirlo”.