En Octubre de 2019 realicé por segunda vez una estimulación ovárica para obtener óvulos de nuevo, esta vez ya con 39 años, después de los dos intentos fallidos de quedarme embarazada. Como habréis podido imaginar por el título, no salió del todo bien y acabó en una hiperestimulación ovárica.
El proceso de la estimulación esta vez personalmente lo llevé mejor. El hecho de realizarlo con el apoyo de mi pareja y en un período más tranquilo que la primera vez, hizo que se me hiciera menos cuesta arriba todo el proceso de medicarme. De nuevo volví al Gonal y Menopur, a los pinchazos en la tripa y a los controles ecográficos.
Bajamos a Madrid a realizar la extracción. Aunque me habían dicho que mi reserva ovárica estaba bien, era imposible pensar si esta vez me iría tan bien como la anterior. Y de hecho no fue así. Esta vez me sacaron tan sólo 6 ovocitos, que unidos a los 16 que me quedaban, hacian la no despreciable cifra de 22. Soy consciente de que hay gente que consiguen 1 ó 2 o incluso ninguno, asi que yo en esto partía con una situación de privilegio. Pero ya había visto como se habían ido esfumando la otra vez, asi que cuantos más, mejor.
Ese mismo día descongelaron los antiguos, los unieron a los nuevos, y mi marido tuvo que hacer una extracción de semen y los fecundaron todos. Habiamos contratado un incubador especial que se llama Embryoscope. Permite ir visualizando los embriones en tiempo real, y les van haciendo «fotos» cada 10 minutos, lo que permite poder detectar posibles cambios en los embriones y mejorar la selección.
Volvimos a Gijón con ilusión y esperanzados de que esta vez sobrevivieran más, preparados ya para las llamadas de la clínica.
Pero al día siguiente empecé a notar mucho hinchazón y un peso grande en la tripa. Al principio era algo tan sólo un poco molesto, pero según iban pasando las horas, me costaba caminar, sentía como si tuviera líquido dentro.
Finalmente después de un día entero así, decidimos ir a urgencias. Después de varias pruebas, me dijeron que tenía una hiperestimulación ovárica de grado moderado. Es una de las posibles complicaciones que cuando te medicas para extraer óvulos te dicen que puedes tener, sobre todo en casos como el mío, siendo mayor de 35 años y con ovarios poliquísticos.

Me dijeron que tendría que quedarme ingresada unos días. ¡Ingresada! Eso ya me sonaba más fuerte. La verdad es que me dió un poco de bajón. No sólo por el miedo de lo que pudiera ir mal, también por que pudiera retrasar el tratamiento. De nuevo nos encontrábamos otra piedra en el camino.
Cuando llevaba unas horas en urgencias sin que todavía me hubieran subido a la habitación, me llevé una buena sorpresa. Mi ginecóloga estaba allí. Ella además de en la consulta privada, trabaja en ese hospital y justo estaba de guardia. ¡Me dió muchísima tranquilidad verla! Ella me explicó que estaría un par de días ingresada hasta que desapareciera la hiperestimulación lo único que no podrían ponerme ningún embrión en este ciclo, sino que tendrian que congelarlos y esperar mínimo a tener un período antes de intentarlo de nuevo.
Otra vez, sumábamos un retraso en el proceso. Diréis que sólo es un mes, pero en estos procesos cada pequeño resbalón se te hace un poco cuesta arriba. Pero bueno, lo importante es que yo me recuperé bien y que teníamos ahí nuestros 22 embriones… ¿Cuántos llegarían a blastocito? ¡Os lo cuento en la siguiente entrada!