Pasaron unos años hasta que rehice mi vida sentimental, mucho antes de lo que habría pensado. Al final el amor de mi vida estaba mucho más cerquita de lo que pensaba, en forma de mejor amigo, sólo que no era consciente de ello. Y es lo que tiene cuando una ya es mayor, que todo va mucho más rápido porque sabes más lo que quieres y lo que no quieres.
Así que, como los dos teníamos muy claro que queríamos ser padres y ya teníamos una edad (casi 38 años en mi caso) decidimos hacer una visita al ginecólogo para hacerme una revisión y ver si teníamos que tener algo en cuenta. Era Noviembre de 2017.

La verdad que en esa visita no me hicieron gran cosa, fue una visita rutinaria como otra cualquiera, me hizo una ecografía, le conté que tenía óvulos congelados, que mi reserva ovárica en su día me habían dicho que estaba bien, que tenía ovarios poliquísticos y reglas muy irregulares…. Y lo único que nos dijo fue que lo intentásemos durante un año y no nos agobiásemos antes ni intentásemos controlar fechas de ovulación ni nada por el estilo. Que hoy en día la gente queríamos las cosas muy rápido y la naturaleza llevaba otros ritmos. Que si pasado ese tiempo, no me había quedado embarazada, volviese de nuevo.
En parte entiendo lo que quería decir, pero a posteriori he leído que a partir de los 35 años ya te recomiendan mirarte pasados 6 meses de intentos, y creo que esa sería mi recomendación, ya que como después tengas algún problema los meses vuelan y cada prueba que tienes que hacerte a veces hay que esperar a la siguiente regla y el tiempo es muy valioso. Hay una frase que creo que resume el cómo creo que hay que tomarse esto y es “no preocuparse pero si ocuparse”.
No hay que obsesionarse pero tampoco mirar para otro lado si realmente es algo que quieres. Es verdad que el tiempo corre en contra, pero hoy en día hay muchos caminos y oportunidades que nos da la ciencia, así que, transcurrido un tiempo prudencial, ¿por qué no tomar cartas en el asunto?